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La interacción profesor estudiante y el desarrollo de valores en el nuevo programa de formación de médicos latinoamericanos.

Resumen: Una diferencia fundamental en las competencias profesionales, como resultado formativo del Nuevo Programa de Formación de Médicos con respecto a otros programas, radicará en el sistema de valores que se logre desarrollar desde las particularidades del proceso de enseñanza aprendizaje...
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Autor: Dra. C. Nélida L. Sarasa Muñoz, Dr. C. Oscar Cañizares Luna, Dr. José Alberto Betancourt González

Resumen.
Una diferencia fundamental en las competencias profesionales, como resultado formativo del Nuevo Programa de Formación de Médicos con respecto a otros programas, radicará en el sistema de valores que se logre desarrollar desde las particularidades del proceso de enseñanza aprendizaje. Con el objetivo de estimular la reflexión acerca de las potencialidades de la estrategia docente declarada en este programa para la formación de valores como componente esencial de las competencias profesionales del nuevo médico latinoamericano, se realizó revisión bibliográfica sobre el tema y entrevista a profundidad a ocho directivos académicos de los Polos Formativos Sandino e Isla de la Juventud, que han permanecido aproximadamente un año integrados al Programa; además se realizó observación científica a diferentes actividades curriculares y extracurriculares en las que participaron profesores y alumnos. La información recolectada fue triangulada con expertos. Se pudo constatar que las interacciones que se establecen entre profesores y estudiantes en el contexto del Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos, tanto en las actividades curriculares como en las extracurriculares, parecen establecer las condiciones idóneas para el desarrollo temprano de competencias profesionales en los estudiantes, muy especialmente para el desarrollo y consolidación de los valores del futuro médico latinoamericano.

Introducción.
Las competencias profesionales como configuraciones funcionales de la personalidad, integran conocimientos, habilidades, motivos y valores, y se forman en el proceso de interacción social hasta llegar a expresar la autodeterminación de la persona en el ejercicio eficiente y responsable de la profesión (1). En la comprensión de este concepto está implícita la necesidad de centrar el proceso de enseñanza aprendizaje en el sujeto que aprende, quien será competente cuando ponga en práctica comportamientos y estrategias eficaces (2).

Según González Maura (3) las competencias incluyen dos dimensiones:
• Estructural o de contenido que incluye los componentes cognitivos (conocimientos, habilidades) y afectivos (motivos, valores).
• Funcional en la que se fusionan recursos ersonológicos como la perseverancia, la flexibilidad y la reflexión crítica en su desempeño.

EEn el desarrollo de las competencias interactúan dos formas de la conciencia social: ciencia e ideología. La primera por su atención a la adquisición de información sobre la realidad objetiva y la segunda porque prioriza los valores o motivos que surgen en el proceso de socialización y que por su estrecha relación con la conciencia, se interiorizan con sentido personal y expresan intereses, convicciones aspiraciones y autovaloraciones que surgen de la interacción inseparable de lo afectivo y lo cognitivo (4).

Hoy día la globalización y la sociedad del conocimiento plantean exigencias a la formación del profesional en las universidades que en opinión de González Maura (3) incluyen:
• La garantía de la gestión no sólo de conocimientos y habilidades para el desempeño específico de una profesión en un contexto histórico-social determinado, sino también, y fundamentalmente, la formación de motivaciones, valores, habilidades y recursos personales que le permitan a la persona desempeñarse con eficiencia, autonomía, ética y compromiso social en contextos diferentes, heterogéneos y cambiantes.
• La formación de un profesional capaz de gestionar el conocimiento necesario para el desempeño eficiente de su profesión durante toda la vida a través de la utilización de las TIC. Todo lo cual exige a la universidad, centrar la atención en la formación de competencias profesionales en un proceso de desarrollo profesional permanente en el que el estudiante aprenda a aprender (1).

Las instituciones educacionales socializadoras y en general la cultura material y espiritual del medio social, desempeñan un importante rol en el complejo proceso de formación personalizada de competencias. Estudiar este proceso en los futuros profesionales de la salud que, con una visión novedosa de la profesión y de su misión social, se desarrollan en el contexto del Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos, requiere comenzar por analizar los cambios conceptuales que ha experimentado la educación médica en los últimos años, desde 1981 en Alma Atá con la propuesta de una Estrategia Global de Salud Para Todos; la cual se pronunció por concentrarse en la formación para la atención primaria de la salud y el establecimiento de vínculos entre el carácter universal propio del pensamiento científico y el relativismo inherente al pensamiento histórico cultural. En este sentido la participación activa de los profesores y de los estudiantes en el proceso la educativo, facilita la toma de decisiones de estos últimos en la construcción de su conocimiento y en el dominio de los modos de actuación específicos; basados en conocimientos esenciales de leyes, regularidades, principios y modos de actuación propios de la profesión; estrechamente vinculados con tradiciones, experiencias personales y proyectos sociales que facilitan su formación integral (5).

El proyecto de formación médica en gran escala, amparado en los acuerdos del ALBA y materializado en el Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos, sentará las bases cognitivas para la comprensión del proceso salud-enfermedad con una visión integral del ser humano, propia del quehacer cotidiano de su futura profesión, y responderá a las necesidades de salud de las poblaciones desposeídas de la región (6).

Las condiciones singulares del contexto para el desarrollo de competencias profesionales y la consolidación de valores, se presentan en la práctica docente como actividad social y de interrelación práctico-material, cognoscitiva y valorativa que puede realizar sistemáticamente el docente en el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje; ya que la asimilación de los nuevos contenidos contribuye a la valoración acertada de la realidad y tributa a la formación de valores, a través de los componentes motivacional - afectivo y conductual, cuya mejor combinación se produce en la práctica social transformadora (1).

La participación directa en el Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos en los diferentes Polos Formativos de Cuba, y el intercambio sistemático de opiniones con sus directivos pueden aportar importantes argumentos acerca de las particularidades de la interacción profesor-alumnos en el Nuevo Programa de Formación de Médicos y su repercusión en la formación integral de los futuros profesionales. Motivados por esta temática los autores se han propuesto con la realización de este trabajo, estimular la reflexión acerca de las potencialidades de la estrategia docente declarada en el programa para la formación de valores como componentes esencial de las competencias profesionales del médico.

Material y Métodos.
Se realizó revisión bibliográfica sobre el tema, entrevista a profundidad a ocho directivos académicos de los Polos Formativos Sandino e Isla de la Juventud, que han permanecido aproximadamente un año integrados al Programa; así como observación científica a diferentes actividades curriculares y extracurriculares en las que participaron profesores y alumnos. Los criterios recogidos fueron intercambiados con expertos los que fueron considerados como tal cuando se trataba de profesores principales con más de quince años de experiencia docente y estancias de tres o más meses en los referidos escenarios docentes.

Resultados y Discusión.
Según Fabelo, el hombre no puede desvincularse de las condiciones sociales, en la actividad transformadora de la realidad, lo que permite que la expresión espontánea del valor sea la conciencia cotidiana (7). Los profesores del Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos como especialistas de Medicina General Integral, frecuentemente con doble especialidad médica, formados íntegramente por el sistema nacional de educación médica cubano con la influencia educativa de los líderes históricos de la revolución y los efectos de los años en que ésta se lleva a cabo; han participado en múltiples actividades productivas y sociales como parte de su integración social y son profesionales que, en su mayoría, han cumplido más de una misión internacionalista y han dado muestras de probadas cualidades morales y cívicas, altruismo, solidaridad y capacidad de sacrificio. Su inclusión en esta tarea según opinión mayoritaria de los directivos, ha tenido en cuenta lo que Fabelo ha denominado el sistema objetivo y subjetivo de valores (7); lo que explica que un profesor la haya aceptado como una expresión de incondicionalidad ante el cumplimiento del deber y sin embargo una vez que ha transcurrido un tiempo de su práctica sistemática, reconoce fuertes competencias y motivos hacia la misma, que satisfacen un importante grupo de sus aspiraciones sociales; lo que materializa las palabras de nuestro comandante acerca de que: “los valores pueden ser sembrados en el alma de los hombres, en la inteligencia y en el corazón de los seres humanos” (8). En este sentido pudo corroborarse en la entrevista a los directivos que algunos profesores se incorporaron con escasos motivos por la tarea pero que en su gran mayoría llegan a sentirse tan satisfechos con su cumplimiento, que sólo declaran la necesidad de desarrollar más sus competencias psicopedagógicas.

Al indagar con los directivos sobre las competencias de los profesores para la formación de valores en los estudiantes, los mismos se refirieron en todos los casos al tesoro del ejemplo personal en el desarrollo y fortalecimiento de los valores. Así se afirmó que los docentes más abnegados en su trabajo y consagrados a su preparación científico-técnica, son gratificados por sus estudiantes con mas resultados tanto en su preparación como en el trabajo comunitario. Los expertos señalaron que es notable la influencia, sobre los docentes, del ejemplo de los directivos académicos y destacaron la diferencia cualitativa que se aprecia en el comportamiento del claustro y en su preparación donde sus directivos participan de forma sistemática en el proceso docente educativo en general y no sólo en actividades docentes aisladas. Los métodos que se aplican en la clase y el nivel de problematicidad con que se impartan los contenidos, la participación activa en el proceso de investigación al frente de los grupos estudiantiles y la ética con que se desenvuelven en la práctica docente fueron también aspectos considerados importantes en este accionar. Todos estos criterios de parte de los directivos y expertos demuestran que en todos está presente el concepto de Revolución expresado por nuestro comandante el primero de mayo del año 2000: “Revolución es…defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio… es no mentir jamás ni violar principios éticos” (9). Los expertos señalaron que los profesores deben ser conscientes de que los valores no son inmutables sino que cambian objetiva y subjetivamente, por lo tanto es posible provocar cambios en los conceptos que tienen los estudiantes sobre diversos objetos, procesos y fenómenos de la realidad. En este sentido uno de los factores que interviene en los cambios subjetivos es la falta de conocimiento de la nueva realidad social, la escasa toma de conciencia de los intereses que de ella se derivan así como la conservación del sistema de valores previos; elementos todos de gran utilidad porque la relación sujeto objeto que los estudiantes establecen con la comunidad durante el proceso de aprendizaje y la consecuente valoración que se hace de aquella, están condicionados por la necesidad que surge cuando está presente una situación real de dependencia del sujeto hacia el objeto en el desarrollo de sus competencias profesionales. Aquí el papel del profesor es determinante ya que él demuestra la dependencia en la adquisición de habilidades profesionales, del contacto sistemático con los individuos, la familia y el medio ambiente en la comunidad portadora de múltiples y diversas experiencias enriquecedoras.

El interés por parte del estudiante representará la toma de conciencia de la vía que puede conducirlo al fin expresado en sus valores convertidos en ideales y que pueden orientar su conducta en diversas esferas de la actividad, pues “los valores morales en el plano subjetivo, implican que el hombre hace suyos aquellos modos de pensar y actuar que expresan su esencia como ser social, que establecen el vínculo entre lo individual y lo social” (10). La incorporación de los valores a la subjetividad individual se produce en un activo proceso de interacción, mediante el cual se incorporan los valores objetivos que forman parte de la realidad social, de manera que su historia, sus formaciones psicológicas y sus valores anteriores determinan la forma en que los nuevos valores se interiorizan y se construyen subjetivamente; por eso, destacaron los expertos, es imprescindible que los profesores dominen la caracterización inicial de los estudiantes para partir de elementos objetivos en el trabajo.

González Maura considera que para formar valores es necesario cumplir con una serie de condiciones como la formación psicopedagógica de los docentes, la participación y el diálogo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, donde estudiantes y docentes asumen la condición de sujetos, la utilización de métodos participativos, relaciones profesor-alumno sobre la base de la autenticidad, la confianza y el respeto mutuo, donde el profesor constituye un modelo educativo capaz de influir en la formación de valores en los estudiantes y agrega “sólo creando espacios de reflexión en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en los que el estudiante aprenda a valorar, a argumentar sus puntos de vista, a defenderlos ante los que se oponen a ellos, en los que el estudiante tenga libertad para expresar sus criterios, para discrepar, para plantear iniciativas, para escuchar y comprender a los demás, para enfrentarse a problemas con seguridad y eficiencia, para esforzarse por lograr sus propósitos, espacios en el proceso de enseñanza-aprendizaje en los que sean los docentes universitarios guías de sus estudiantes, modelos de profesionales, ejemplos a imitar, sólo en estas condiciones estaremos contribuyendo a la educación de valores y al desarrollo de competencias del estudiante universitario” (11). Es necesario que enseñemos al joven a valorar por sí mismo, que aprenda a valorar en cada circunstancia como se manifiesta el contenido concreto de los valores, tener en cuenta las circunstancias y en el caso de que exista un conflicto de valores, saber optar por el más importante, la enseñanza no puede convertirse en “una transmisión fría y esquemática de valores. Mas que enseñar valores fijos, debemos enseñar a nuestros jóvenes a valorar por si mismos” (12). En este sentido las actividades de consolidación de conocimientos, habilidades y hábitos y el sistema evaluación frecuente en el Nuevo Programa constituyen momentos dialógicos en los cuales los estudiantes y profesores tienen la oportunidad de confrontar ideas y puntos de vista. En este aspecto los expertos se pronunciaron en relación con las potencialidades de la actividad de consolidación en la que se sientan las bases para el desarrollo de habilidades y competencias en cuanto a la argumentación y defensa de criterios propios, ante oponentes y al desarrollo de la capacidad de escuchar y comprender a los demás y de enfrentar problemas con seguridad. Todos estos elementos fueron señalados como de capital importancia ante la cantidad de los materiales bibliográficos disponibles en soporte electrónico que pudieran favorecer el aislamiento del educando durante su actividad de estudio.

Los directivos y expertos también han enfatizado en la importancia de la permanencia estable de estudiantes, profesores y directivos en las instituciones para el adecuado logro de la socialización, la que se consigue cuando juntos participan, no sólo en las actividades docentes, sino también en las deportivas, culturales, políticas, recreativas y en aquellas que alientan y mantienen vivos sus sentimientos patrios. Cuando se aborda el enfoque sociológico de los valores, es importante esclarecer su contribución al desarrollo de la personalidad y su ajuste a normas y valores sociales. En este punto los expertos han opinado que las instituciones del Nuevo Programa tienen un papel insustituible en la inserción de los educandos en el sistema de relaciones sociales en que se desenvuelven y en el tratamiento de los valores como cohesionantes de los diferentes niveles no sólo nacionales sino regionales e internacionales.

La realidad social que los estudiantes pueden vivenciar en las comunidades en las que realizan sus prácticas docentes, les permiten constatar la integración social en una compleja red de interacciones entre la justicia social, participación y cohesión nacional. La primera entendida como la real igualdad de oportunidades para el acceso de grupos e individuos a los bienes y servicios que brinda la sociedad cubana en la que no existe discriminación alguna; la participación como sinónimo de presencia real de los individuos en la vida social, económica y política de la nación; en sus organizaciones y con la posibilidad concreta no sólo de actuar sino de intervenir con resultados concretos en la toma de decisiones en los diferentes contextos sociales en los que se desenvuelve, y por último la cohesión nacional como la identificación con el sistema de normas y valores compartidos por los diferentes grupos sociales. Hilo conductor entre los tres factores es la posibilidad de inserción social real que brinda el modelo social, que permite constatar la existencia de espacios de vida decorosos. Este contacto de práctica social transformadora que el estudiante realiza en la comunidad, desde el ingreso a la carrera, comienza a desarrollar tempranamente sus competencias profesionales para la atención primaria de salud, para la comunicación para el dominio de los conflictos mas frecuentes en la comunidad y las soluciones mas factibles de los mismos.

En relación con las influencias sobre el fortalecimiento de las competencias docentes y los valores de los propios profesores, se recibieron criterios positivos por parte de los directivos en relación con el crecimiento que experimentan como profesionales y como seres humanos; mientras que los expertos estuvieron de acuerdo en que el papel fundamental en este crecimiento lo juega el amor con el que estos docentes desempeñan su labor que es tan integral que puede ir desde el acompañamiento a un estudiante enfermo, durante todo su ingreso en el hospital, el apoyo psicológico cuando sufre una desgracia familiar o ante un conflicto de carácter personal o pasar largas horas en horarios nocturnos o fines de semana ayudándolo a transformar sus estrategias de aprendizaje para optimizar la asimilación de los contenidos de la asignatura que cursa o a ejecutar determinadas tareas docentes.

Conclusión.
Las interacciones que se establecen entre profesores y estudiantes en el contexto del Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos, en los Polos Formativos estudiados, tanto en las actividades curriculares como en las extracurriculares parecen establecer las condiciones idóneas para el desarrollo temprano de competencias profesionales en los estudiantes, muy especialmente para el desarrollo y consolidación de los valores del futuro médico latinoamericano.

Referencias Bibliográficas.
1. González Maura V, González Tirados RM. Competencias genéricas y formación profesional: un análisis desde la docencia universitaria. Revista Iberoamericana de educación. nº 47 2008, pp. 185-209.
2. Rodríguez Moreno, M L. De la evaluación a la formación de competencias genéricas: aproximación a un modelo Revista Brasileña de Orientación Profesional, 7 (2) 2006 pp. 33-48.
3. González Maura V. La formación de competencias profesionales en la
Universidad. Reflexiones y experiencias desde una perspectiva educativa, en XXI. Revista de Educación. Universidad de Huelva, Servicio de Publicaciones (8) 2006. pp. 175-188.
4. González Rey, F. Un análisis psicológico de los valores. Su lugar e importancia en el mundo subjetivo. En: La formación de valores en las nuevas generaciones. Una campaña de espontaneidad y conciencia. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1996
5. Rivera Michelena N. Clasificación de los objetivos. Material de la Maestría de Educación Médica. Escuela Nacional de Salud Pública. 2005.
6. Programa Nacional de Medicina Integral Comunitaria. Documentos para el desarrollo del programa. Modelo profesional con macrocurrículo [Microsoft Office Word 2003, SP 1.0]. República Bolivariana de Venezuela; 2005.
7. Fabelo Corzo, JR. “Los valores y sus desafíos actuales”. Editorial Félix Varela. La Habana. 2004
8. Castro Ruz, F.. Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la Universidad. Periódico Juventud Rebelde. La Habana. Tabloide Especial Nº 11. 2005.
9. Castro Ruz, F. (2000) “Discurso pronunciado en la Plaza de la Revolución, el 1º de mayo del 2000”. Periódico Granma. La Habana. 2-5-2002.
10. Romero Pérez. C.; Acosta Morales, H. y otros. “La formación de valores en la Universidad: Exigencias teórico-metodológicas.” AESES. Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos” 2000.
11. González Maura, V “La educación de valores en el currículo universitario. Un enfoque psicopedagógico para su estudio” revista Pedagogía Universitaria. Volumen 1 (1) 2001 p 20.
12. Fabelo Corzo, J R. “Las crisis de valores: conocimiento, causas y estrategias de superación”. Tomado de: Colectivo de autores. “La formación de valores en las nuevas generaciones”. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 1996. (URL Disponible en): http://intraweb.umcc.cu/cede/aeses.htm. Consultado 3-3-2009
 

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